La canción de las 15:44. Mientras escribo estas líneas, y ya sin el príncipe esloveno, unos cuantos tipos circulan en bici a altísimas temperaturas y aún más exagerada velocidad. Creo que ya no hay metas volantes en el desaforado ciclismo de ahora. Afortunadamente, queda una en la preciosa música que nos deja Julián Palomo Campesino en su última aventura en solitario. Antes en los Autumn Comets, también ahora con su hermano en los febriles Pena Máxima, siempre se le adivinó ese talento que ahora sublima en estas Coplas del iconoclasta enamorado, originales de las siempre geniales Vainica Doble. Casi nada.
