La Plazuela

La canción de las 15:31. Como ahora los chavales no juegan en la calle, supongo que habrán desaparecido las plazuelas. Vi a mis hermanos criarse en una de ellas y jugué, sin descanso, en la más hermosa de todas, el mejor de los pabellones descubiertos para nosotros, a dos pasos de la salida del cole. Hace años, pusieron un árbol en el medio de la plazuela donde, hasta entonces, jugábamos a cualquier cosa. Comenzaban las prohibiciones. Ya adulto, pero igualmente ignorante de bulerías y demás palos, asisto interesadísimo al innovador proyecto de los jóvenes granadinos Manuel HidalgoLuis Abril. Aquí cantan a Perico el de la Tomasa. Y el resultado no puede ser más estupendo.

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