La canción de las 15:29. Dícese del natural de Jaguai. Yo también pensaba que el ukelele había pasado a mejor vida, pero el cántabro Pablo Gómez se encarga de llevarme la contraria. Eso sí, lo hace a base de ritmazo, reminiscencias del grandérrimo Paul Simon y quintales de buen rollo que, a pesar de mi tendencia vinagre, nunca vienen mal.

