La canción de las 11:21. Salto es el apellido de Germán, de profesión, piloto de aviones y de lo otro, melómano empedernido. Regular pasajero como soy yo, me entregaría a sus dotes de conductor de aeronaves sin miedo ninguno, siempre que su talento como tal fuera similar a su arte como cantante. Escuchad, por favor, íntegro este discazo. Nunca me lo agradeceréis lo suficiente. En él, reminiscencias de la mejor música de todos los tiempos. Elijo este “Til the morning” porque es el vídeo que más a mano tengo, mas podría hacer lo mismo con cualquiera de sus bellísimas canciones. Escuchándolas, cada vez tengo más ganas de volver a montar en avión. ¿Me llevas?
Mes: AMñ2015 f19422015-12-11T11:19:42+01:00amviernes
10 de diciembre. Peachy Joke
La canción de las 12:53. En esto que se juntan cuatro chavales de Tolosa y se dedican a hacer música. Ahora, creo, viven en Barcelona. De lo que estoy seguro es que siguen haciendo excelente música. Es rock, pero con numerosísimas aristas. De su último disco, “No Heroes”, me gusta especialmente este “I Know You Will”, tan felizmente inclasificable. Si les seguís, me veréis a mí el primero.
9 de diciembre. The Chinese Birdwatchers
La canción de las 13:48. Cuentan que en China se han diluido tradiciones milenarias, alguna tan exquisita como sentarse a observar pájaros. Quizá es que con la contaminación ni siquiera se vean. Quienes lo cuentan son los componentes de The Chinese Birdwatchers, o sea, esos que hacían eso que se hacía antes y que tristemente ahora ya no se hace. Ellos son cinco, violinista incluida y hacen música también exquisita con tantas raíces que es mucho mejor disfrutar de las ramas. Acaban de sacar nuevo disco, fantástico, y dan muchas ganas de sentarse a escuchar este “Dancing on Ice”, aunque no haya pájaros de por medio ni estemos tan muertitos de contaminación como los pobres chinos.
8 de diciembre. Leonmanso
La canción de las 13:59. Ahora que resulta que los dictadores siguen yendo en chándal pero reconocen felices resultados democráticos. Ahora que no veo el del váter porque me voy de cañas. Ahora que resulta que, desorientados, descubrimos que todas nuestras ciudades están llenitas de contaminación. Ahora que, justo por lo de antes, diciembre es el nuevo mayo. Ahora que Merkel lleva llamando cuatro días a España y nadie se lo coge. Ahora que, como dice el gran Díaz-Guerra y yo había pensado ya antes de que él lo escribiera, el Madrid es el nuevo Atleti. Ahora que sucede todo eso, yo sigo a lo mío. Porque solo la música amansa a mis fieras, busco la que mejor lo hace. Y hoy justo esa llega desde Menorca, donde nunca he estado pero a donde iré algún día. Allí hay un tipo, habrá más supongo, pero hoy es el invitado, Llorenç Marqués, que no sé muy bien si habla cantando o canta hablando. Espectacularmente en cualquiera de los dos bellísimos casos, por cierto. No como otros, que hablan sin decir nada.
7 de diciembre. The School
La canción de las 12:16. Donde escribo, hoy no es día de escuela. Ni ayer ni mañana. Cualquiera diría que vivimos en el paraíso y quizá sea así. El trabajo no os hará libres. El trabajo os dará vacaciones. Dinero también, las más de las veces poco, pero sobre todo vacaciones. Cerremos la mayoría para disfrutar del deslome de unos pocos. En fin. Un grupo que tiene su base de operaciones en la capital galesa, Cardiff, me tiene ya medio ganado. Si se llama The School, tres cuartos. Si además, su música suena plenamente encantadora, la unidad completa. Que abran las escuelas por más que el puente interminable pase sobre ellas.
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6 de diciembre. Dead Bronco
La canción de las 12:25. Si los de Bilbao nacen donde quieren, los de Getxo también y además estos últimos hacen la música que les da la gana. Solo faltaba. Matt Horan procede de la Florida yanqui y formó su grupo, Dead Bronco, en las calles de la localidad vizcaína famosa antes solo por sus gildas y su Puerto Viejo, y ahora también por la música de Smile, We Are Standard, The Fakeband o Monos, todos ellos bien loados anteriormente en este blog de música e ilusiones. Los chicos de Horan hacen una amabilísima mezcla de country y rockabilly ideal para días de fiesta. Y para los otros.
5 de diciembre. Rosario Ortega
La canción de las 12:44. Alguna que otra vez he escuchado a mi madre hablar de Palito Ortega. Ha de ser Ortega apellido de ricos muy ricos, Amancio, de animales futboleros, El Burrito, o de genios de la radio como el grandioso Juan Carlos Ortega. Debe cantar bien el Palito, mas dudo mucho que mejor que su hija. Escogí una de sus bellísimas canciones para combatir al puente de los puentes. Un poquito de luminosidad nunca, jamás, viene mal. Hoy, tampoco.
4 de diciembre. Rural Zombies
La canción de las 13:01. No me sucede lo mismo en todos los casos, ni mucho menos, pero a mí me sonaba mejor el antiguo Cestona que el euskaldún Zestoa. Será que lo asocio a la plaza de médico rural que allí ocupó Pío Baroja. Caprichos de mi enciclopédica memoria. De allí, de Zestoa, en la mitad de ese paraíso de monte a tiro de piedra del bravísimo mar, son cinco chavalotes que hacen música encantadora. Siguiendo la estela del imparable ritmo electrónico que se impone en la escena independiente vasca, a estos modernos zombis rurales no hay que perderles la pista. Aunque se despierten por las noches y den un poco de miedo. Bailad, bailad con ellos, malditos.
3 de diciembre. Johnny B Zero.
La canción de las 22:18. Aprovecho la nocturnidad para, con alevosía, mandaros a la cama con buen rock. Ni buenas noches, ni Cola Cao, ni pastillas para no soñar. Solo música de la buena. Me cuentan que un tal Juanma Pastor es el perfecto guardián de la reserva rockera que queda por Valencia. La cuida a través de un genial invento llamado Johnny B Zero. Ni idea de quién es ese tal Juanito y ya es demasiado tarde para buscarlo. Descansad a su son.
2 de diciembre. Niño de Elche
La canción de las 13:58. Quité la red y directamente, salté. Olvidé el equilibrio y abracé el riesgo. Lo hice durante siete segundos porque es a partir de ese instante justo cuando dicen que los abrazos surten el efecto deseado. Y allí, al fondo del todo, me encontré con Francisco Contreras y su música felizmente inclasificable. Escuchad, por vuestro bien y cuanto antes, estas “Estrategias de distracción” y si os da por venerar el arte de Niño de Elche, poneos a la cola que yo lo vi primero. El eclecticismo debía ser algo similar a esto: “… Mira a la Pantoja / y a los pieles rojas / mira a la pantalla / de televisión… Tírate al rey / mejor que al ministro / que dicta la ley… Invierte en la bolsa / de los ganadores / compra lotería / donde compra Fabra /compra en superficies / de alta tensión…”. Y así. Qué lejos queda ya la dama de Elche. Ha tenido un hijo.
