La canción de las 15:35. De esto, que conoces a alguien sin saberlo. Me pasa mucho. De Ripoll sé donde está, aunque dudo si he estado. De David Ripoll poco sabía yo, aunque mucho más de lo que pensaba. La lista de grupazos por los que ha pasado es como tener el carnet de conducir camiones o hablar chino mandarín en un currículum de esos que ya nadie nunca lee. Hazte lapón, Alborotador Gomasio o uno de mis favoritos de siempre, El Pardo, del nunca suficientemente bien ponderado Raúl Querido, contaron algún día con el talento de David. Ahora, como Ripoll, suena potente. Tienen que arder, canta. Y ya me parece poco.