La canción de las 12:40. Continúo con mi fin de semana retro. Por culpa y gracia del simpar Ramón Trecet, durante una época de mi vida aprendí canciones de artistas griegas a las que acompañaban músicos armenios. Brillantes unas, esplendentes los otros. Raro sí, pero igualmente bello. A Elefteria Arvanitaki la llegué a ver hasta en la Plaza Mayor de mi ciudad, muchos años antes de que el pueblo griego, uno de los más inteligentes que la Historia ha visto, fuera obscenamente maltratado por gobernantes indecentes y negrísimos hombres de negro.