La canción de las 14:27. A falta de hijos, tengo unos sobrinos y una sobrina que no me los merezco. Pasé con Paula las horas previas a su gran aventura irlandesa y constaté, de nuevo, que es estupendísima. Al preguntarle, como siempre hago, por la música que escucha, surgió el nombre de Karavana. Justo este viernes regresan Jaime, Gonzalo y Emilio y lo hacen como cuando pasaron por aquí, en 2019, tocando “guitarras sucias” y cantando “letras cursis”. Para qué cambiar.
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Nikki García
La canción de las 14:12. Me sigue gustando perderme. Salvo emergencia extrema, intento no consultar el GPS. Tiendo a poner a prueba mis sentidos, el de la memoria, primero; el de la orientación, después, y no en pocas ocasiones caigo terriblemente derrotado. Quien más, quien menos, conoce la voz de Nieves García, Nikki García para todo aquel que haya buscado alguna vez una dirección en el GPS de Google Maps, o para quien haya cogido un tren en las cercanías de Madrid. Hasta hoy, a mí donde más me gustaba era en El Mundo Today, verdadera y única referencia para enterarse de casi todo. Pero es que ahora canta. Y muy bien.
Repion
La canción de las 14:56. Yo ya lo dije. Hace más de seis años compartí por primera vez música de Repion, el grupo de las hermanas Iñesta (como nadie lo leyó en aquel momento, repetiré la gracia: Iñesta de mi vida). En todo este tiempo, Marina y Teresa no han parado de crecer y ahora, en directo y acompañadas por Iris Banegas (Bum Motion Club), son un tiro. No es de extrañar que Xoel López o Mikel Erentxun tiren de ellas para hacerse todavía más grandes.
Olivia de Happyland
La canción de las 15:01. Perder la pista: el concepto. Más de diez años sin saber nada de Olivia Heredia, conocida en estos lares con el cinematográfico alias de Olivia de Happyland, y hoy mismo me entero que lleva meses sacando canciones que formarán parte de un inminente nuevo disco. En esta melancólica bengala, Olivia explica el porqué de su silencio. Sea como sea, lo importante es que haya acabado.
Borla
La canción de las 14:08. No está nada mal estar donde te quieren. Deberíamos hacerlo más. Querernos y estar. Pasé todo el fin de semana comiendo (mucho), bebiendo (menos), disfrutando de la amistad y de la música buena y soportando, como pude, la otra. Estuve en Miranda de Ebro, a medio paso del País Vasco. De vuelta, comparto canciones hechas desde Pamplona y en euskera. Con un par. Se llaman Borla y esto es “Berorik ez”, traducido “Sin calor”, más o menos como en Miranda.
Bonita
La canción de las 14:32. Solo llego puntual a las citas. En todo lo demás aparezco o tarde, o muy tarde. Por ejemplo, a mi encuentro con la música de este grupazo manchego que hace unos meses decidió dejarlo. No podrían ser otros, no, que fueron Bebes, Vidal, Carlos y Sergio. Calificaban a su música como “un relámpago en la llanura“. Con lo fácil que lo tenían con la preciosa denominación que les daba nombre. Bonita, tú.
Agua de Madrid
La canción de las 14:14. A diferencia de las demás, lo del agua de Madrid no es una leyenda urbana. Del estilo del periodista objetivo e independiente, eso de que el agua es inolora, incolora e insípida es otra gran mentira, contada, posiblemente, por periodistas objetivos e independientes. Confirmo, después de casi seis años ya en la gran ciudad, que el agua de Madrid está muy rica. Anna y Andrés lo saben y, además, quieren tener un chalet con parquet. Modestamente, prefiero el agua.
Pablo Estallo
La canción de las 14:09. Mi rutina otoñal comienza el día en el que, para comer, me hago pasta con tomate. La frase, así escrita, pues eso, sin más. Ahora bien, si me llamara Pablo Arnal, fuera de Zaragoza, hubiera optado por el discutible Estallo como apellido artístico y, sobre todo, tocara la guitarra y cantara de modo estupendo, todo cambiaría. Hasta para que se me haga insoportablemente corto este minuto y medio de macarrones con tomatico. Lo que es el talento y lo que no.
Monteavaro
La canción de las 14:58. Un mes completo sin compartir canciones. Con sus días calurosos y sus noches aceleradas. Debe ser eso que algunos siguen llamando vacaciones. Descansé como hacía tiempo y eso que no paré de escribir, pero que nadie se preocupe que impublicable es poco. No tuve que buscar demasiado para elegir canción ideal para mi triunfal regreso. Hace unos años, los Monteavaro, haciendo música desde Fuenlabrada, dejaron una de las canciones de la década. Ahora, vuelven con este León, ya con aroma a clásico pese a su tierna juventud. “Bésame otra vez, vamos a volar, quédate así, lejos de mí, inventarnos mil formas, de querernos“, cantan. Pues va a ser eso.