La canción de las 14:34. Regreso, si quiera por un instante, a los orígenes. A mí me gusta la música que me emociona y dos voces, preciosas ambas, con dos buenas guitarras, suelen ser sinónimo de torrente emotivo para mí. Álvaro Ruiz y Loli Molina, sin ir más lejos. Ni menos cerca.