La canción de las 12:14. Dos son un dúo y tres, multitud. Nunca una pareja hizo tanto ruido, musicalmente hablando, y jamás sonó tan bien. AL, así se hace llamar, toca la guitarra y canta. DDELIRIO, juro que no he bebido (mucho), aporrea la batería con talento sin igual. También ellos vienen de Pontevedra. Habíamos quedado en que era la excusa perfecta para regresar pronto a mi tierra prometida, pero resulta que vienen a verme a casa. No me los debería perder. Vosotros, tampoco.
Mes: PMñ2015 f11522015-11-30T12:11:52+01:00pmlunes
29 de noviembre. Veintiuno
La canción de las 11:56. Si este fuera un blog serio, coincidiría el nombre del grupo que hoy regalo con la fecha exacta del musical presente. Si este solo fuera un modestísimo blog de música e ilusiones, presentaría a Veintiuno un día 29. Así lo hago. Y con gusto. Buen ritmo, perfecta melodía y muy buena voz para dar la bienvenida a unos chicos que llegan desde Madrid y Toledo con ganas de comerse el mundo. A ver si no se quedan con hambre. Que aproveche.
28 de noviembre. Dulce y Agraz
La canción de las 11:53. Un día internaré en un centro de desintoxicación de curiosidad. Me pierde. Me pierdo. Si, buscando música, encuentro un grupo que se llama Dulce y Agraz, sufro un episodio crítico, un traumático brote de esa mi enfermedad predilecta. Descubro que agraz es palabro castellano y que, de sus múltiples acepciones, la de desagradable y molesto, ha de ser la elegida más que nada por contraposición con lo dulce. Preso de galopante curiosidad, continúo descubriendo música chilena e imagino que no acabaré nunca. Las puertas y el campo. La preciosa voz de Daniela González comanda esta última propuesta, ideal, también, para la tranquila mañana sabatina.
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27 de noviembre. Víctor Reyes
La canción de las 12:44. Y allí me encontré yo, llorando a moco tendido, sin consuelo ninguno, de pura emoción, que no de oscura tristeza. No era la primera vez que veía “En la ciudad sin límites”, si acaso la quinta o la sexta, pero mi memoria selectiva, tan imperial en casos, se vuelve mínima a la hora de ver películas o leer libros. Así, logro sorprenderme una vez más con un cuajo sin igual. Será que estás sensible, me dice. Será eso. Y también que aquello que dirigió mi paisano Antonio Hernández hace ya unos años fue una auténtica maravilla. Y, por supuesto, que esta partitura que ideó otro salmantino como yo, el genial Víctor Reyes, también lo es. Imagino que solo soy patriota cuando comparto origen con gente grande.
26 de noviembre. Grushenka
La canción de las 13:50. Las distancias están para salvarlas y las comparaciones para odiarlas. Leo que los muy míticos The Cure vendrán a España el año que viene. Es curioso y me sucede con otros, pero apenas les hice caso en su tiempo y ahora escuchamos sus canciones como mismísima música clásica. Hay un grupo barcelonés llamado Grushenka, y vuelvo aquí con las distancias y las comparaciones, que me gustan bastante, entre otras cosas, porque en momentos me suenan a Robert Smith y sus secuaces. Me pasa, por ejemplo, con este “Maltratarse y asustarse”. Por cierto, yo también a veces me maltrato y me asusto, pero eso queda para otra canción.
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25 de noviembre. Furious Monkey House
La canción de las 13:57. No sé muy bien si llamar a los responsables de menores de mi ayuntamiento más cercano o disfrutar directamente con esto que hoy os presento. Ya lo sé. Haré lo segundo. Os cuento, que tiene miga: Carlota, Amaya, Manu, Irene y Mariña son cinco niños / niñas / chavales / chavales de entre 10 y 13 años, estudiantes de música y procedentes de esa joyita tan desconocida llamada Pontevedra. El grupo lo completa un mayor de edad que toca el bajo y se esconde bajo una máscara de mono. Imagino que no les aceptarían en televisivos asuntos del tipo de “La Voz”. Demasiado buenos son sonando como suenan a aquel frenético rock garajero de los noventa. Ya quisieran algunos jovenzuelos malcriados y muchos mayores triunfadores cantar y tocar así. Larga vida al mono furioso y a sus locos seguidores.
24 de noviembre. Best Boy
La canción de las 13:57. Por un motivo encantador estos chicos gallegos se hacen llamar musicalmente Best Boy. Es, en realidad, un homenaje en toda regla a ese tipo que aparece al final, allí en el último rincón, de los títulos de crédito de las películas. No es necesariamente, como podría indicar una traducción directa, el mejor chico. Sí, el chico para todo. No menos encantador, más incluso, es este fantástico “Cross the border”. Desde Tui, en esa frontera que nunca existe, Ángel Sánchez y Lucas Fernández ponen luz a la vida. Llamadme, si queréis, iluminado. Apagad al salir que yo me quedo.
23 de noviembre. Daniel García Diego Trío
La canción de las 11:05. A la espera de lapidación general, afirmo categóricamente: No me gusta el jazz. Recuperado de la pedrada global y consciente de la injusta generalización, me sorprendo disfrutando, y mucho, con esta pieza del pianista Daniel García Diego, muy de mi tierra, como su padre, el gran percusionista Paco García. Daniel acaba de lanzar su nuevo disco, “Alba”, y no he encontrado mejor forma de comenzar lunes y semana que hacerlo con “Alegrías pa Averío”. Alegre, como poco, me ha dejado.
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21 de noviembre. Alberto Montero
La canción de las 12:35. Cuando el aire resuena, viento lleva. Me levanté extraño y decidí conocer música más rara aún que mi estado de ánimo. La búsqueda dio sus frutos y llegué hasta el valenciano Puerto de Sagunto para encontrar las canciones de Alberto Montero. Se trata de un tipo que hace discos para todos los públicos, otra cosa es que todos los públicos estén pendientes del fútbol y minucias así. Arriesgado que soy, comienzo a escuchar y lo que oigo, gustándome como me gusta el balompié, no me disgusta en absoluto. Es más, este “Cuando el aire resuena” lo hace ya en mi cabeza. Y promete que será para largo.
20 de noviembre. Red Beard
La canción de las 13:30. Siempre desee poseer (cuantas eeeees juntas por Dios) una barba amplía pero no me llamó quien me tuviera que llamar por esos caminos. Y si me llamó, no se lo cogí. Me avisan de la existencia de un canario llamado Jaime Jiménez Fleitas que hace country sideral. Confío en la atentísima remitente hasta insospechados niveles por lo que ni siquiera necesito de la demostración empírica. Solo pongo a sonar las canciones de este Red Beard y, directamente, alucino. Tirad todos los sacos rotos que tengáis ahí por si cae allí. Escuchad y compartid. Es música, el mejor regalo posible.
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