Tiny Telephone: A Jero le habrá gustado

Por no comenzar exquisito y decir que fue una noche histórica la de este miércoles en la sala El Sol, empezaré mintiendo y diré que fue algo irrepetible, más que nada porque el próximo martes hay segundo pase. Mereció ambos adjetivos por muchas cosas, pero especialmente por la excepcionalidad del acontecimiento: un concierto en el que todo el mundo sabe la canción que viene a continuación, una actuación en el que los afortunados presentes no protestaron ni lo más mínimo por la exigua duración, tres cuartos de hora mal contados, ni malgastaron energía pidiendo ningún bis; una noche, en fin, con 45 minutos de sonrisa pegada a la cara. 

Como a casi todo en mi vida, también llegué tarde a la música de The Sunday Drivers. En un hipotético campeonato del mundo de ver quién ha escuchado más los dos discazos de Jero Romero en solitario, el sencillamente monumental “Cabeza de león” y el decididamente sideral “La grieta“, lucharía claramente por la primera posición. Sin embargo, es ahora, casi una década después de su disolución, cuando me dedico a disfrutar plenamente de los cuatro trabajos publicados por ese grupo que lideró, El Greco mediante, el segundo artista más fantástico que jamás nunca vio Toledo. 

Hace tres meses, el fenomenal teclista Sergio Valdehita tuvo la gloriosa idea de, a falta de los domingueros manchegos, revisitar “Tiny Telephone“, el disco que en 2007 publicaron The Sunday Drivers. Convenció a cinco músicos más y el primer regalo de Navidades llegó en forma de conciertazo inolvidable. 

Se vio a Valdehita disfrutar cual enano durante tres cuartos de hora que, mucho me temo, no se le van a olvidar en su vida. También al tímido Charlie Moreno, en su doble versión de teclado y guitarra. Víctor Pescador, con su colega Stanich disfrutándole desde el fondo de la sala, confirmó que es de los mejores guitarras solistas de la actualidad y se estiró a la voz, de manera mucho más que notable, en alguno de los perfectos himnos que componen el ya mítico “Tiny Telephone“.

Adrián Seijas abandonó por una noche a Xoel y mantuvo con elevado tino esa línea de potentes bajos que en el disco original protagonizaba Miguel de Lucas, ahora enrolado en las psicodélicas filas de los gigantescos Rufus T. Firefly. Pablo, el mayor de los coruñeses Seijas, era, sin duda, el más expuesto de los seis al tener sobre él una constante espada en forma de desgarrada voz de Jero Romero. Y, desde la primera voz de “Rainbows of colours“, desde ese fantástico “There is a room by the steps in my head” que la comanda, pareció que cantaba el propio Jero. Y así hasta el final. Grandísimo el gallego durante toda la noche.

Y al fondo, en la batería, quizá el más contenido, Nacho García; de los seis, y con diferencia, el que más tiempo ha compartido con el genio toledano, ahora en voluntario retiro. Pudiera parecer que ando obsesionado con Romero. Nada más lejos de la mentira. El miércoles se cumplieron los primeros 1.195 días sin poder disfrutar de Amable Rodríguez, Alfonso Ferrer, Charlie Bautista y Nacho García; integrantes, junto a Romero, de un grupo, este también, irrepetible. 

Los seis músicos, en el concierto de este miércoles en la sala El Sol. 

Sonaron perfectas en El Sol las diez canciones de Tiny Telephone, prácticamente igual que en el disco, demérito en tantas otras ocasiones y exitazo total en la noche del miércoles. Joyas como “Paranoid“, “She“, “Little chat” o “Better if I” revivieron, igual que “Do it“, ese trallazo monumental que convirtió a The Sunday Drivers en una ejemplar banda de festivales. Al final todos cantamos porque nos sentíamos felices y aquello acabó, cómo no podía ser de otra manera, con el “Dancing Queen” de ABBA, tantas veces versionada en los directos de aquellos inolvidables domingueros toledanos.  

Abandoné El Sol sonriendo, felicitándome por lo bonita que sigue siendo la música en directo y preguntándome qué coños andaba haciendo yo en aquellos años en los que The Sunday Drivers hacían canciones preciosas. 

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