Candela Gómez

La canción de las 15:01. A vuelta con los prejuicios. Leo el nombre de Candela Gómez y, antes de pinchar en algo titulado Amores de cuchillo, pienso. Mal. No que piense mal, que también, sino que pensar siempre estuvo sobrevalorado. El caso es que me espero (también mal eso de esperar) una chica con ukelele cantando a la primavera en el campo. Y no, todo lo contrario. Candela tiene 18 años y suena a todo menos a una tarde primaveral en el campo.

Dharmacide

La canción de las 15:43. Pasaba y repasaba por un grupo llamado Dharmacide, pero nunca me decidía a pinchar. Juraría que un día llegué a llamar a su puerta, pero nadie me abrió. Imagino que, ignorante, les tomaría por el último grupo con ínfulas procedente de la siempre burbujeante escena musical de Colchester. Este mediodía, vi la puerta entreabierta y, sin preguntar por nadie, entré. Cinco chavales, René, Salvi, Hoppi, Conrado y Pedro, haciendo muy buena música desde Madrid. Las apariencias, ya. Los prejuicios, tal.

J

La canción de las 16:08. Sé que llego tarde; tanto como que no me he comido ninguna letra en el titular de este post. J es, claro, Jota; Jota Planetas. A mediados del año pasado, al líder de Los Planetas le dio por poner texto y música al extraordinario archivo del inclasificable cineasta Iván Zulueta, director de la más que transgresora Arrebato. Tormenta eléctrica podría formar parte de cualquier disco planetario que se preciara y eso, desde que tengo uso de razón musical, es siempre bien.

Vicente Calderón

La canción de las 15:42. He preferido compartir hoy esta joyita punk rojiblanca de los Vicente Calderón porque mañana, a última hora de la noche, me pasaré por el cine para evitar dramas televisivos. Desconozco el grado de pasión futbolera de Ángela, Iker, Rafi, Elena Julián. La mía disminuye con la edad, pero reconozco que en el extinto Calderón pasé buenos ratos. Alguna vez escuché hablar de las 3 “des” de cualquier periodista que se tercie: divorciado, dipsómano y depresivo. No reconoceré en público las que cumplo. Tampoco lo de dinero, droga y documentación, pero sí contaré que la otra noche me desapareció la cartera. Atad cabos.

Gorka Urbizu

La canción de las 14:24. Me sorprendo preguntándome si me gustan las sorpresas. Busco una respuesta medianamente sorprendente que resulta que me agrada: lunes, miércoles y viernes, no. Martes, jueves y sábado, sí. Los domingos, snooker mediante, descanso. Gorka Urbizu anunció, por sorpresa, la disolución de los imprescindibles Berri Txarrak hace cuatro años. Ayer, sin hacer ruido, lanzó su primer disco en solitario. Hasiera bat (Un comienzo) suena fenomenal. Entiendo menos de lo justo, pero lo suficiente para atisbar influencias de algunos de los mejores catalanes del momento, El petit de Cal Eril o Ferrán Palau, por ejemplo, y la sorpresa inicial torna en satisfacción absoluta.

Riders Of The Canyon

La canción de las 15:45. Existe también la bendita posibilidad de que la música que hace un grupo suene fielmente al nombre del grupo de la banda. Debería haber una figura retórica que diese nombre preciso a esta fantasía artística. De pequeños, estudiábamos sin parar sinécdoques, metonimias, calambures o silepsis, pero, aún sin acordarme del significado concreto de ninguna de ellas, dudo mucho que vinieran en auxilio de este original caso concreto. En solitario, Joana Serrat, Víctor Partido y Roger Usart siempre destacaron. Mucho, incluso. Si son, imagino, amigos del norirlandés Matthew McDaid, eso hablaría también muy bien de la calidad musical de este último. Los 4 conforman Riders Of The Canyon, que suenan exactamente a eso. Más americanos, imposible.