nam

La canción de las 18:25. Los ingleses, fuera o dentro, qué más da, siguen dominando el relato. Pendientes de una reina inmortal nos tienen. Más que si fuera la nuestra. Como acostumbro, sorteo la espera con música de esa que solo se escucha aquí. nam, así, en minúsculas y tal, creo, es el nombre inventado por el joven valenciano Yago Tarrasó para hacernos bailar. Conmigo, al menos, lo consigue.

Leia Destruye

La canción de las 15:58. Creo recordar que nunca me confirmé. Es más, si no me acuerdo es que no lo hice. Eso sí, sirvan estas líneas para confirmar, de manera más que firme, que Leia Rodríguez, ya sabéis, componente de Mourn e hija de Ramón Rodríguez (AKA The New Raemon), hace canciones poderosas. Ya lo era aquella Camino de vuelta. Y, por difícil que pudiera parecer, lo es aún más este novísimo Tentar a la suerte. Nunca una destrucción fue tan constructiva.

El Gavira

La canción de las 14:18. De nuevo sucedió. Cuando creía que no iba a encontrar a alguien nuevo que hiciera buena música, llego a Pablo Gavira y me tapa la bocaza por completo. “No hago música buena, hago música pegadiza“, cuenta en su presentación como El Gavira. Niego la mayor, la menor y la de en medio. La jodienda máxima es una buena canción. Más aún si se conoce la historia que está detrás de su creación. Pablo fue uno de los jóvenes actores que actúan en esa preciosidad que Jonás Trueba hizo bajo el título de ¿Quién lo impide? Cuando les premiaron en el Festival de San Sebastián, a Pablo le dio un ataque de ansiedad y apenas lo pudo disfrutar. Querer sentirlo todo / y no sentir absolutamente nada / es una mierda, pero es algo que pasa / es la jodienda máxima. Eso pensó y eso, para regocijo de todos, ha decidido ahora cantar.

Ultralágrima

La canción de las 15:22. No sé prácticamente nada de quién está detrás de Ultralágrima. Y el prácticamente es, evidentemente, un eufemismo. Y sí, me chiflan los adverbios acabados en mente, pero sobre todo, o mejor, básicamente, por su lúcido final. ¿Cuánto tiempo llevas huyendo? me pregunta, porque me lo dice a mí, machaconamente (¿veis?). Y, la verdad, es que no sé muy bien qué contestar. ¿Y tú?

Gara Durán

La canción de las 15:27. Regreso a la rutina por partes. Ayer, los brazos y las piernas. Hoy, las manos y los pies. La cabeza no está y si alguien la espera, no me lo ha dicho aún. Todo ello, eso sí, mucho mejor con música pausada. Ayer, la de Hey Kid. Hoy, la de Gara Durán. Jovencísima también, de raíces burgalesas y residencia madrileña. Canta despacio. Dice que le cuesta respirar. A mí, a ratos.

Hey Kid

La canción de las 15:15. Últimamente, hablo aquí casi más de mares que de música. El portugués de la pasada semana lo volví a sentir como absolutamente mío. Tan cerca y tan próximo que, incluso sin sol, se hace bello. Comí, bebí, miré, leí y me tumbé como si no hubiera mañana. Ya lo echo de menos. Como acostumbro, soportaré la espera con música. Nueva, buena, poco conocida y de aquí cerca, ya sabéis. El jovencísimo barcelonés Santi Vancells hace canciones, guitarra y voz, como Hey Kid. Te quedas?, pregunta en su última producción, como lo hacen ahora los jóvenes, ahorrándose el castellanísimo, entrañable e inicial signo de interrogación. Si es en el mar, por supuesto que me quedo.

Amaia Miranda

La canción de las 14:48. Podría parecer que no es el mejor momento para compartir una canción invernal superado el mediodía de un caluroso viernes de estío. Siempre me gustó llevar la contraria. En paños menores, me arropo con guitarra y voz. La bilbaína Amaia Miranda se ocupa de ello. Y ni sudo ni nada.

Rebeco

La canción de las 15:13. Quizá la solución sea compartir una canción de Joshua Díaz cada año. Al menos una. Y ya está. Sin plantearme que hace demasiado poco que le redescubrí cantando como Rebeco. ¿Recordáis? El batería de los indescifrables Hola a Todo el Mundo, el dueño de la maravillosa Casa del Árbol. El mismo que continúa haciendo estupendas canciones desde el medio del bosque. La última, A Dios, también lo es. Para variar.

Bea

La canción de las 14:16. De Bea sé muy poco más que vosotros y algo menos que vosotras. Que se llama Beatriz, claro, que creció en Londres y que canta en maravilloso spanglish. Eso sí, os llevo ventaja porque ya sé que suena estupenda. Comprobadlo, que rara vez os miento.