Fulcanelli

La canción de las 10:58. Creía, ingenuo, desarmado y cautivo, que ya nadie hacia canciones de las de toda la vida. De esas con riquísima instrumentación inicial, con voz más que notable y con acordes adecuados para cada momento. Ha de ser en domingo soleado y profético del calor que viene, cuando me tropiezo con un trío de Barcelona que las hace. Fulcanelli, su nombre, busco y leo, tiene que ver con un misterioso seudónimo tras el que se escondió un mago de la alquimia que deslumbró en Francia hace más de 100 años. ¿Qué es la música sino la forma más bella de magia?

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