Alcalá Norte

La canción de las 15:28. Si hubiera hecho algún propósito de Año Nuevo, habría decidido abandonar de una vez este ciertamente pesado blog, de bastante música y alguna que otra ilusión. Pero, como siempre, el mar portugués; más, mucho más, con el acompañamiento de la familia que queda, me hizo borrar propósito alguno. Si todo estaba bien, para qué proponerse nada. De vuelta a Madrid, más música del extrarradio. Los Alcalá Norte hacen postpunk desde Ciudad Lineal. Solicitan, son educados, la anexión del Reino de Hortaleza y el Principado de San Blas. Adorables, ¿no?

Pablo Romo

La canción de las 13:43. Complicado que me dé a mí por compartir música un sábado previo a la Nochebuena, pero milagros hay siempre y más en estos días. Me planteé romper con la tradición que se me acababa de ocurrir solo si se daban dos condiciones: que los aprendices de nazis hicieran cosas de nazis y que me tropezara con una canción destinada irremisiblemente a figurar en la lista de lo mejor (entre lo más desconocido) del año en España. De lo primero, ya sabéis todo. El bendito culpable de lo segundo es Pablo Romo y esta maravilla inspirada en ET.

Gazella

La canción de las 16:16. Si me hubiera tocado (algo) en la Lotería, no habría faltado a la cita y aquí estaría regalando buenas canciones a media tarde. Como no me ha tocado (nada), también lo hago. Gazella es un quinteto valenciano (Raquel, Mauro, Alba, Lluisen y Adrián), que es, como la salud en un día como el de hoy: lo que hace falta.

Ke Lepo

La canción de las 17:08. Le di al play casi sin querer. Necesitaba música de fondo, que no molestara de más en mis ya de por sí molestos quehaceres. Algo desconocido, sin ataduras ni compromisos. Cuarenta minutos después, tuve que dejar los mismos molestos quehaceres de antes para compartir con el mundo mundial sensacional música electrónica hecha desde el País Vasco. Nada sabía de ella, pero al descubrir que detrás de Ke Lepo está Alejo Orbegozo, teclista del grupo Grises, todo ha empezado a cuadrar. Aunque haya sido en círculos.

Estructuras Flan

La canción de las 15:41. No recuerdo muy bien si la primera vez que escuché la voz de Ángel Stanich sentí algo de reparo. Puede ser; no soy perfecto. Quien bien me sigue, además de hacerme llorar, sabrá de mi inmarcesible adoración por el más brillante de los barbudos que han sido. Recuerdo bien, porque acaba de ser ahora mismo, que no he sentido reparo alguno al escuchar la voz de Carlos Flan. Quizá sea por dos cosas: primero, porque es de Albacete como Fernando Alfaro. Y segundo, porque por aquí ya se disfrutó como merecía de aquellos estupendísimos Burrito Panza. Además, Estructuras Flan me suena un poco a Desatranques Jaén, pero en música. Y eso, también es bien.

Futuro alcalde

La canción de las 14:20. Dudo yo que el compostelano Fernando Sanmartín quiera ser el próximo regidor de Santiago. En todo caso, si se presenta, me empadrono, no sería ningún problema, y le voto. Mezcla de todo y eso casi siempre fue bueno. Aquí reconoce que alguien le jodió su orgullo, pero lo hace con notable ritmo y así, como que se sufre menos.

Paul Zinnard

La canción de las 17:55. Hubo un tiempo, ciertamente añorado, en el que me dio por organizar conciertos. Lo hice en mi segunda casa, el mágico Centenera, y nunca se me olvidarán los nervios que pasaba en su puerta, siempre con frío, los duros jueves del invierno charro, esperando una masiva llegada de público que, salvo alguna que otra histórica excepción, nunca se llegaba a producir. Lo que allí sonó siempre fue de calidad, por más que a algunos de los invitados solo los conociera yo. Uno de los mejores fue, sin duda, el mallorquín Carlos Oliver, quien actúa bajo la americanísima apariencia y denominación de Paul Zinnard. El concierto fue estupendo aunque que, por motivos que no vienen al caso, la noche acabara como el rosario de la aurora. Qué tiempos. Y qué nervios, pero también qué satisfacción de ver disfrutar así a la gente.

El tiempo ha pasado y el señor Oliver sigue recetando discazos la mar de elegantes. Hoy comparto este luminoso I was the king porque, ¡viva yo!, en un rato voy a volver a disfrutar de su directo. Solo os digo que me voy a perder al Atleti por sonreír al ritmo de mis pies y de su música. Poca cosa no es.