Sara Sístole

La canción de las 12:43. Como si no lo hiciera ningún día, hoy decido regalar música. Convertirme, again, en rey mago, que majo ya lo soy casi siempre, y entregar una canción nueva, bonita y, probablemente, bastante desconocida. Sara Fernández es una jovencísima muchacha de A Coruña que canta de desgarrada manera acompañada de eficiente y mínima producción. Se hace llamar Sara Sístole, acompañante perpetuo de aquel diástole que aprendimos en el cole y que nos da la vida. Deberíamos matarnos, canta. Mucho me temo que ya lo hacen por nosotros. Felices Reyes.

GYOZA

La canción de las 20:14. Llegué a GYOZA porque tenía hambre y echaba de menos mi japonés de confianza. Ahora ya las hay en casi todos los supermercados, incluido el que, para regocijo propio, acaban de abrir enfrente de mi casa, pero no es lo mismo. Ahí hay un niño (yo), que dice ¡ay!, cuánto echo de menos el Ai (mi restaurante favorito), se me ocurrió decir un día. Para despistados, las gyozas son las riquísimas empanadillas japonesas. Llegué a GYOZA, ya digo, por hambre, y me quedé porque me parecía estar escuchando al mismísimo Eddie Vedder. Comparaciones, odiosas o no, aparte, mola escuchar a este cuarteto barcelonés.

Gener

La canción de las 17:48. Necesitaba una canción para amansar a las fieras que llevo dentro y ahí, justo a la vuelta de la esquina, estaba ella, modesta, callada, sin querer destacar. Pero cuando el valenciano Carles Chiner eleva su fantástica voz melódica, lleva este controladamente festivo La gente joven a cotas pocas veces conocidas. Por allí, por la costa mediterránea, mucha gente dice gener para referirse a este mes de enero que nos sorprendió, así, modesto, callado, hace, como quien dice, cuatro días. Todo cuadra.

Biznaga

La canción de las 21:06. Es tarde, aunque aún hace más frío que tarde es. Dicen que es lo propio de estos primeros días del invierno. Hago caso. Hace más de tres años pasaron por aquí los Biznaga con un pelotazo, Una ciudad cualquiera, que me ha acompañado durante todo este tiempo. Mezcla de rock y de punk, combinación perfecta e imbatible para cualquier noche de estas. La banda madrileña-malagueña continúa en sus trece, diría que han pasado incluso a los catorce. Confirmadlo en este potentísimo 2K20, en recuerdo del año que, afortunadamente, ya se fue.

Nightnoise

La canción de las 13:25. Rompo encantado con la tradición de compartir solo música española, buena y novedosa, para enlazar con otra, aún más antigua. Desde 2014, el primer día del año comienza, musicalmente hablando por aquí, con piezas de Nightnoise, el grupazo que desmontó mi cabeza a finales del pasado siglo. No se me ocurre mejor manera de desear lo mejor para este año que empieza y de agradecer, muy expresamente, a mi familia y a mis amigos, por compartir conmigo una Nochevieja tan fantástica que difícilmente olvidaré.

C. Tangana

La canción de las 12:49. Una vez publicada, con más éxito de público que de crítica, la lista de las 30 mejores canciones de este (puto) 2020, solté ataduras y despejé prejuicios. Aunque ya sabéis que de eso hay poco por aquí, encontré tiempo y espacio para despedir el año con lo último del ubicuo C. Tangana. Me costó entrar, pero como ese ritmillo de rumbachata me llevó directamente a mis idolatrados Manel, al poco de superar la puerta, ya no quería salir. Comprobar que La Húngara es más que un póster de fiestas de pueblo y que Niño de Elche sigue haciendo cosas, también sirvió. Sirva este Tú me dejaste de querer para desearos lo mejor para el año que en horas comienza, y para siempre, también.

Steven Munar y The Miracle Band

La canción de las 13:25. Si supiera quiénes son los míos, consideraría como tal a Steven Munar. Británico de procedencia mallorquina, lleva viviendo, y haciendo música, en Barcelona durante más de cuarto de siglo. Ahora, regresa con nueva formación, The Miracle Band, y con este Trust, que a mí me conecta más con David Byrne que con Bowie, o sea que muchísimo mejor.

9ckles

La canción de las 10:41. Escucho la palabra soneto y pienso en Violante y en un hombre a una nariz pegado. Me trae de nuevo al presente lo último de un chaval con talento llamado 9ckles, que ni idea de quién es, ni de por qué se llama así. Si supiera Quevedo que un día se harían sonetos con autotune, pediría la inmortalidad. Se pueden hacer sonetos hoy en día. Si no me creéis, escuchad este al amor oscuro, como aquellos que en su día escribió Lorca.

Sonograma

La canción de las 13:46. Esta Nochebuena es, más que nunca, una noche más, final de un día como otro cualquiera. Por eso, también hoy, regalo música. Compartí por aquí hace años lo que hacía un grupo llamado Sonograma. Por aquel entonces, abril de 2014, ni yo, ni sus componentes sabíamos que los escenarios nos iban a unir. Yo viéndoles y ellos tocando incesantemente. Regresan ahora con las voces de Rodrigo Cominero, inolvidable teclista en los mágicos Rufus T. Firefly y ahora en Viva Suecia, y las guitarras de Víctor Pescador, el fiel escudero de Ángel Stanich. Ángel Herranz y Daniel Campillo les acompañan en el regreso de su aventura más querida. Arde el imperio suena potente. Ideal para nochebuenas raras.

No sé a quién matar

La canción de las 19:04. Yo tampoco, la verdad. Y existen candidatos evidentes, pero hay algo de valentía en eso de matar y yo prefiero guardarme la que yo tengo, poca o mucha, va a días, para motivos más lustrosos. Del inagotable musicón que se hace en Granada, una de sus últimas revelaciones son David Alcalá y María Benavente. Juntos se hacen llamar así, ya sabéis, No sé a quién matar, con sus tildes y todo, y dicen hacer pop de salón. Este reciente Bacilococo, al menos, lo parece.