18 de junio. Flavio

La canción de las 19:38. Llego tarde. Hice tiempo para que no me viera todo el mundo. Quizá haya alguien que no me perdone jamás que comparta por aquí una canción de Flavio, a la sazón concursante de la última edición de Operación Triunfo. No en vano, no es la primera vez que lo hago, que por aquí ya pasaron una tal Amaia y un tal Alfred García. El caso es que vi solo cinco, insisto, solo cinco, minutos del accidentado OT de este año y supe que había visto lo mejor. Sin duda.

17 de junio. Arde Bogotá

La canción de las 18:40. No conozco Bogotá, pero la cuarentena o, más bien, la falta de fútbol y snooker, me convirtió en seriéfilo y devoré Narcos. Allí arde todo, también la capital colombiana. Cierto es que Arde Bogotá no ha inventado nada, pero sus canciones tienen un par de detalles que las hacen volar. La principal, sin duda, el enorme vozarrón que se gasta Antonio García. Un lujo que llega desde Cartagena, la de Murcia, no la colombiana.

16 de junio. La Claridad

La canción de las 17:53. Viajé del hígado al corazón de la pandemia, mas no noté nada extraño. Asintomático es adjetivo que me viene de embute. Dejé una casa para venirme a otra. Gran tenedor sería si fueran mías todas aquellas en las que me reciben bien; ya sea ella, ya ellos, ya mi sofá amarillo, pero, además de asintomático, no soy mucho de propiedades. Entre medias, escucho música. Nueva, a poder ser. Como esta orilla de La Claridad. Son cuatro, de Madrid, y alguna, Irene López, en concreto, ya se pasó por aquí antes de que todo dejará de ser como antes.

10 de junio. Bruna

La canción de las 19:41. Tarde de estrenos. Al menos, relativos. Que un grupo de músicos haya decidido reunir sus indudables talentos para crear una nueva banda es digno de aplauso. Son ya expertos, o sea que muy bien saben lo que hacen. Son César Pop, Mara Rubio, Sergio Valdehita, Coki Jiménez, Chapo González y la fenomenal Nadia Álvarez a la voz. Todos, tan ubicuos como brillantes, decidieron llamar a su nueva vida Bruna. Este Espantapájaros tiene horas y ya parece que es nuestro.

9 de junio. Sara Zozaya

La canción de las 17:08. Sara Zozaya, de los Zozaya de toda la vida, es una joven multiinstrumentista donostiarra que, no contenta con el privilegio que es vivir allí, tiene un buen grupo, Nerabe, y, en solitario, suena aún mejor. Lo último es este modernísimo lili, cantando, por supuesto, en bello euskera. Hace bastante que no lo escribo, pero no perderé la ocasión de repetirlo: no entiendo nada de lo que canta, pero mucho peor es haberle entendido todo a Amaia Montero.

8 de junio. Blanco White

La canción de las 19:38. Es hora ya de tranquilizar el espíritu. De parar y disfrutar. Josh Edwards sabe del asunto. Dejó su Londres natal para instalarse hace años en Cádiz, meta volante de su plan vital de conocer la música andina. Y bautizó su proyecto musical Blanco White, auténtico pleonasmo idiomático, apellidos de aquel sacerdote, sevillano y católico, de nombre José María que se convirtió al protestantismo. De su fantástico disco, On the other side, escuchad este Olalla. Iréis a por el resto.

7 de junio. David Quinzán

La canción de las 16:59. A falta del inminente fútbol, las tardes de los domingos deberían quedar solo para contar historias bonitas. Ésta, más bajo cielos tormentosos, es preciosa. Resulta que hace unas semanas, Xoel López, felizmente hiperactivo en cuarentena, se vestía de Juan Luis Guerra para regalarnos ese Tigre de Bengala que ya se ha convertido en lo más bailable del confinamiento. Pues fue el propio Xoel quien hace unos días recordó que alguno de los versos de ese rítmico merengue los había escrito hace un par de años su hermano David Quinzán. “Y si Tom Hanks a la deriva se salva / y si el tigre de Bengala se salva…”. Resulta ahora encantador escuchar ambas canciones una tras otra, primero este Cheinlles y después aquel Tigre de Bengala. Quinzán, ya lo sabéis de siempre, escribe muy bien y canta precioso. Aquí, también.

6 de junio. Rafa Lázaro

La canción de las 13:21. Leo que Rafa Lázaro es de Albacete, o sea que seguro que tendrá gracia. Que es historiador del arte, o sea que no vivirá de ello, y que tuvo, en tiempos, un grupo llamado Asustadizo, de cierto éxito aunque no sería para tanto porque nunca pasó por este blog. Que Rafa tiene gracia lo demuestra el hecho de que, por fin, alguien ha sacado un disco titulado Toronto Entero, y ha sido él. Lleno, por cierto, de canciones chulas, con un poco de todo y una voz similar a la del gran Julio de la Rosa. Por ejemplo, en este artesanal “Hacemos hambre”.