17 de enero. Los Enemigos

La canción de las 14:14. No es un día como cualquier otro ese en el que Los Enemigos estrenan nueva canción. Este Siete mil canciones tiene unas horas, pero bien podría parecer una vida entera. La inconfundible voz de Josele Santiago regresa en plena forma y creo escuchar el bajo del grandísimo Fino Oyonarte entre semejante guitarreo. Larga vida a los clásicos, incluso cuando no sean futboleros.

16 de enero. Marc Seguí

La canción de las 15:25. Probablemente la música de Marc Seguí no cuadre demasiado con lo que pone mi DNI, por más que cada que vez que pienso en la edad que tengo, tengo que contar con los dedos. El flow, así lo llaman los modernos (¡moderno!), que desprende aquí, en Si nos vamos, es para todas los edades. Y si crees que no, piensa en Jorge Drexler cantándolo y ya veras como sí.

14 de enero. La La Love You

La canción de las 16:11. Hay pistas que no conviene perder. Y yo me perdí la de este grupo de Parla llamado La La Love You. Hace cinco añitos, escuché mucho y bien aquel cachondísimo Laponia y ahora vuelven, en versión mejorada, para alegrarme la existencia. Yo, que soy bien mandado, comparto enseguida El Fin del Mundo para regocijo del prójimo. Aparece, además, Olaya de Axolotes Mexicanos, o sea que mucho mejor. Y sí, efectivamente, hay un momento de la canción en la que me acuerdo de aquel mágico Turnedo, de Iván Ferreiro, pero pelín acelerado. Brillante, en todo caso.

13 de enero. Clara Peya

La canción de las 15:31. Resulta que se puede tocar el piano en chándal. Resulta que se puede tocar como los mismísimos ángeles siendo de la Costa Brava, llamándose Clara y apellidándose Peya. Con la boca abierta, y así sigo, me he quedado al ver esta auténtica barbaridad. Con música y letra de Clara Peya, canta Magalí Sare y Victor Moliner está al cargo de una impresionante sección rítmica. Si este Tierra del Hielo no es de lo mejor que he escuchado últimamente, que baje quien lo tenga que hacer y lo discutimos cara a cara. No me va a convencer de lo contrario.

12 de enero. Miguelito Nubesnegras

La canción de las 17:51. Tropecé, como casi siempre por casualidad, con un viaje al centro del universo. Me enganchó por su sencillez y después de tres minutos esperando impaciente a que alguien me cantara algo con la claridad que se presupone, la melodía ya me había atrapado. El autor es Miguel Rodríguez-Malo Barbero que, como con ese nombre no se puede llegar muy lejos, optó hace tiempo por uno mucho más imaginativo, Miguelito Nubesnegras, con el que, desgraciadamente, se quedará bastante cerca. Escúchalo aquí, tú que puedes, que en otro sitio será bastante complicado hacerlo.

Manel en concierto: El grupo que
eligió muerte y nos dio la vida

Mi objetivo, ya desde el titular se ve, es no ser exagerado. No sé si lo conseguiré, pero al menos lo voy a intentar. El de presentación de su quinto disco, Per la bona gent, en Madrid, fue mi octava cita con los Manel. Y, pese a mi estado febril y a que compartía horario con la feliz semifinal de la Supertrola de Arabia, nunca, repito, nunca, les había visto tan potentes, tan emocionantes, tan fantásticos. Insisto en que no iba a exagerar.

El dato crucial es el siguiente: Ayer los Manel no tocaron ninguna de las canciones con los que yo me estrené con ellos, hace ya más de ocho años. No hubo momento para recordar ni Al Mar ni Ai, Dolors ni el resto de joyas que completaban un disco inaugural para no olvidar jamás. Con otros, semejante afrenta se habría tornado imperdonable. Con ellos, no. Solo hubo espacio en La Riviera para recuperar, con una versión rompedora, absolutamente sideral, aquel mítico Captatio Benevolentiae de nuestras entretelas.

Les admiro profundamente, pero por lo que más, con muchísima diferencia, es por lo valientes que son. Podrían haber seguido haciendo discos maravillosos, llenos de folk y ukeleles, y ofreciendo conciertos plenos de lágrimas con los que asegurarse un buen porvenir económico. Pero no, eligieron muerte y nos dieron la vida. Sus dos últimos discos están, de largo, entre lo más avanzado y ecléctico del mercado y ya nada queda, salvo el descomunal talento, de aquellos originales renovadores del folk catalán. Voy cumpliendo con lo de no exagerar, ¿no?

Comenzaron fuerte los Manel su presentación madrileña. No parecen nada amigos de las redes, las de verdad no las mentirosas de hoy en día y, por ello, acostumbran a saltar precipicios sin ellas. De otra manera no se podría entender que la canción inaugural de la velada fuera la monumental Formigues, la mejor, sin duda, del año musical en España. Un tema, como la mayoría de los que forman parte de Per la bona gent, nada sencillo, complicado hasta el extremo más bien; una canción de esas de las que es imposible salir una vez has entrado. Siguieron con canciones nuevas, Els entusiasmats (autotune incluido), Aquí tens el meu brac, que sonaron más que bien y Tubs de ventilació, multiplicada por 10 en su versión en directo respecto al disco de estudio.

No sé cuándo coños se acaba la década o si lo ha hecho ya, pero lo que tengo claro es que cuando lo haga, Jo Competeixo será una de sus mejores canciones”

Lo mejor de esta primera parte del concierto, quizá de su totalidad, quizá de la noche, de la semana, del mes, del año, insisto en que no quiero exagerar, fue la brutal exhibición que significó Jo competeixo. Hay que ser muy inquieto, muy valiente, muy brillante para, en los tiempos que corren, publicar una canción de casi nueve minutos de duración y no dejarse ni un segundo en la gatera para llevarla al directo de manera arrebatada como ellos, con el imperial Guillem al frente, lo hacen. No sé cuándo coños se acaba la década o si se ha terminado ya, pero lo evidente es que este será uno de sus temazos más representativos.

El outfit de Guillem

Pero, ¿no hubo nada entonces que no te gustara? Oigo que gritan desde una esquina. Pues, hombre, yo, de ser Guillem Gisbert, habría elegido un vestuario más apropiado. Y de ser él y los otros tres, Roger Padilla, Arnau Vallvé y Martí Maymó, habría escogido algunas otras canciones para poner el primer punto final a un concierto más que memorable… Amb un ram de clamídies, como que no.

Pero lo arreglaron, y de largo. La Riviera acogió al exilio barcelonés en la capital y resultó más que emocionante escuchar coreadas esas canciones que servidor aún no ha sido capaz de aprender de memoria, pero que le siguen emocionando como la primera vez que las escuchó. Después del fiestón que siempre supone esa Teresa Rampell que sigo sin saber quién es, el mítico “Otra, otra” del román paladino para solicitar algún bis se coreó al unísono con el catalán “No n’hi ha prou” (“No es suficiente“) y los Manel respondieron encantados.

Y, como son así, allí sonó la voz auténtica de María del Mar Bonet en la ecuménica Per la bona gent, y hasta pudimos escuchar al fallecido Pedro González, el mítico comentarista televisivo del Tour de Francia, hablando con Perico de Indurain y de Virenque. Todo perfectamente engrasado para acabar en el despiporre total con Boomerang y Benvolgut en serie cantados por una sala disfrutona como si no hubiera mañana.

Y dejamos La Riviera, ella y yo, con esa inmensa y emocionante felicidad que solo da la música en directo. La buena, la de siempre, la del mañana hecha con el talento del ayer. ¡Visca Manel!

8 de enero. PLEENS

La canción de las 14:34. Pensé que lo había oído todo, pero nunca aprendo. Un reto: Tenemos que hacerle una canción a algo muy extraño, poco habitual para ponerle música y voz. ¿Qué tal una marca de agua? Pues, vamos allá. A Solán de Cabras le cantó en su momento Marcelo Criminal y ahora los PLEENS (Juan, Sofía y Marcos) han otorgado a la copia la potencia perfecta que le faltaba a la original.

7 de enero. Star Trip

La canción de las 15:37. Seguí la votación con inusitada emoción. Mi objetivo era adivinar el sentido de cada voto según los apellidos del diputado interpelado. Y, sinceramente, lo bordé. Algunos proferían su voto con poderío, como si fueran cantantes de éxito. Y justo en ese momento recordé que pocos grupos hay que engarcen las armonías vocales como estos valencianos Star Trip.