La canción de las 18:44. Tras la tempestad llegó la calma. Corrimos como balines sin que nadie nos persiguiera, vengamos sin armas interiores derrotas y sufrimos sin más motivo que poderlo contar después con una sonrisa de orgullo. No lo hice escuchando la música de Ordesa porque la ignorancia es muy atrevida y el desconocimiento muy osado. Escucho ahora por primera vez las nuevos canciones de este dúo salmantino, sí, sí, porque en mi tierra también se hace buena muy música; cierro los ojos y veo subidas y bajadas, metros y más metros. Y sonrío. Por lo uno y por lo otro.

En Spotify:
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