La canción de las 19:34. Regreso y me vuelvo a ir. Lo hago, en realidad, sólo para poder regresar de nuevo. Entre olvidados preparativos y flecos postreros, encuentro un momento para compartir algo de nueva música gallega, mi penúltimo destino. Pulpo aparte, algo se está cociendo en aquel paraíso terrenal nunca bien ponderado. El regalo de hoy, moderno bajo el algo viejuno nombre de “Esposa”, se llama “Xardín interior” y está cantado en el idioma de aquel lugar en el que las casualidades se convierten en felicísima realidad.

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