La canción de las 12:54. Llegó el día de hablar de nepotismo. Lo hago, eso sí, después de consultar el diccionario de la RAE para asegurarme que, más o menos, ese es el palabro que esconde lo que quiero decir. Al grano: tengo un primo, hijo de prima en realidad, que va a ser famoso, si es que no lo es ya. Se llama Gonzalo, es burgalés en Madrid  (mezcla difícilmente batible), y toca el bajo con sus amigos en un grupo llamado Monstruopicales. Dicen que en sus canciones cuentan historias reales, muy lejos de todos esos otros que sólo cantan lo que el público quiere escuchar. Que así sea.

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