La canción de las 13:28. En épocas de vacuas grandilocuencias (más o menos como estas dos palabras que acabo de escribir) siempre queda lo mínimo. Que, por cierto, suele ser lo mejor. María, Ángela y Álvaro tocan guitarras y cantan. Y cuando lo hacen, poco más hay que añadir, salvo decir que lo que hacen les queda precioso. Como esas cigüeñas a las que cantan.

Anuncios