La canción de las 13:22. Continúo, pese a Trump, algo norteamericano. Será porque recuerdo el viaje que hace ya una década disfruté por la Costa Oeste del monstruo yanqui. También parecen acordarse de aquello los chicos que conforman Copernicus Dreams. Ellos, desde algo más cerquita, Castro Urdiales en concreto, hacen música de allí. Y suena tan chula que dan ganas de volver. Aquí y allí.

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