La canción de las 11:50. Ponerse un nombre de conde ilustrado para triunfar en el mundo de la música tiene su aquel. También lo tiene hacer buen funky con la que está cayendo. En Madrid hay cuatro chavales que lo hacen para deleite de propios y sobre todo de extraños.
PD. Hoy no escribo mucho más porque me pueden los nervios futboleros.

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