La canción de las 12:11. Llevo toda la mañana jugando. Entre puzzles y dragones, concretamente. Si la música que hacen Daniel de la Mancha y sus compañeros fuera fácil, como así parece a simple vista, la haría yo también. Y mira, no. No me sale. Y lo que es mejor, talento aparte, es que me deja una sonrisa eterna en la cara que no se me quita. Ni falta que hace.

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