La canción de las 12:40. Abrumado aún por la exhibición del animal de Ángel Stanich y sus secuaces, decido no disminuir ni un ápice la descarga de guitarreros ritmazos recetados aquí cerquita. Y lo hago con una panda de veinteañeros madrileños completamente desinhibidos, cuya música es la más cercana que jamás haya oído a los gloriosos Nikis ochenteros. Ellos también cantaron a los pijos de su momento. Ahora, Carolina Durante hace lo mismo bautizándolos a todos con su prototípico nombre de pila, “Cayetano”. Y el vídeo, ay el vídeo, auténtica gloria maldita.

 

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