La canción de las 10:57. Llamé al timbre y no me abrieron. Lo tuvo que hacer un vecino pelín enfadado. Al llegar al segundo piso, la puerta de mi destino estaba medio entornada, pero no pude abrirla con facilidad. Al fondo, en lo que yo recordaba como el cómodo saloncito de mi infancia, reconocí una preciosa melodía, mas me seguía siendo complicado entrar en aquella casa de cuento. Desde que ayer se publicó, me está costando entrar en el nuevo disco de mi imprescindible Xoel López,  mi héroe de leyenda, una de las bases de mi música de la última década y media, quizá la base primera. Aún así, casi nadie podría componer una maravilla como esa que escuchaba al fondo del pasillo. Se llama “Insomnio” y, afortunadamente, en el disco suena casi igual que en este vídeo casero que hoy regalo. Sé que “Sueños y pan” me acabará gustando mucho. Sé que nunca querré volver a dormir si el insomnio era esto. 

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