La canción de las 12:21. No ha sido el traicionero corrector el que ha olvidado la tilde, ha juntado palabras y ha colocado b donde siempre debió aparecer v. Es que así, Adonde Boy, se llama el último experimento musical de Llimoo, un tipo gordo y gracioso al que hace meses veía en el magnífico programa de Buenafuente. Cuando estamos a punto de cumplir los 25 años de aquellos inolvidables Juegos Olímpicos de Barcelona, esta canción sería, sin duda, la mejor banda sonora de unos nuevos. Como el Amigos para siempre de Los Manolos, pero en el siglo éste en el que estamos. 

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