La canción de las 16:46. Veo el mar en el mismo lugar en el que lo vi por primera vez. Y, como casi siempre, amansa. Mis padres siempre me contaron que aquel día de hace tantos años, me quedé sin voz de tamaña impresión como me hizo el agua no embotellada. No me extraña en absoluto, viendo lo que ahora veo. En un punto mágico de la sagrada Asturias, nada como compartir a un paisano de pro, Pablo García, aquí, allí y en todo lugar serio que se precie, conocido como Pablo und Destruktion. A veces la vida es hermosa, canta. Junto al mar, casi siempre.

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