La canción de las 13:17. Sorprendo entre semana como el mediocampista que llega al área con sigilo. Lo hago para que no me olvidéis. Pasé unos días maravillosos entre un poderoso río calmado y su montaña vecina. Ya de vuelta, desperté polifónico. Me hice del club del río sin tener que formalizar carnet ni nada. En sus listas abiertas figuro como independiente. Por cuota, compartir de cuando en vez una de sus preciosas canciones. Ya lo hice hace años con la fantástica Erosión. Regresan ahora a este modesto blog de música e ilusiones con “Montaña”. Montaña y río. Guitarra y voz. Voz y guitarra. Río y montaña.

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