La canción de las 12:14. Como bien sabéis, de cuando y en vez, vengo aquí a hablar de mi libro. Hoy es otro de esos días, luminosos, que concluyen, ya hechos noche, con música en directo de la mejor del momento. Es un privilegio, no creáis. Sé que hay competencia feroz en la ciudad y que hasta McCartney ha fallado al compromiso que sellamos hace meses, pero esta noche me vienen a ver Adrián Costa y sus secuaces. Es, lo digo por experiencia, para no perderse. O para hacerlo disfrutando.

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