La canción de las 12:18. Acostumbro a dejarme guiar por los más grandes. Hasta Lino Suricato me lleva uno de los mejores guitarristas del país. Me fue dejando piedrecitas cibernéticas y seguí el camino hasta llegar a Ángel Hernández, placentino, de aquí al ladito, que dice que no sabe qué pasará mañana. Yo tampoco, pero mientras, le escucho con mucho más que atención.

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