La canción de las 16:14. Disquisiciones futboleras aparte, que es mucho decir, Delbosque canta. Y toca. Y muy bien ambas cosas, por cierto. Nunca antes un espacio, o mejor la ausencia del mismo, significó tanto. Desde Huelva, y con José M. Barroso al frente, descubro hoy a Delbosque, que me suenan tanto a tantas cosas buenas, que me gustan mucho casi de modo instantáneo. Su disco es complejo, guitarrero siempre y algo oscuro a veces, pero este hitazo es eso, un hitazo, planetario para más señas, chinarriano en un momento dado. “Canción para odiarte” es mi regalo de hoy y no, no va para nadie. Todo lo contrario.

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