La canción de las 12:13. Cada vez más, y con muchísimo gusto, mis años son musicales. Mis veraniegas vacaciones se reducen a fines de semana festivaleros y la mayoría de mis viajes tienen conciertos por destino. Es lo que tiene, además del poco dinero, el crecer y el sentir. Por eso, habréis de entender mi lógico nerviosismo. El día en que los Manel estrenan canción no es un día normal. En un rojo más allá del carmesí, marcado en un imaginario almanaque, está. He tardado más de dos horas en pulsar el enlace que me lleva a “Sabotatge”. Me temía lo mejor. Les perdono todo, hasta el tonito de lambada, que, oye, en modo bucle, cada vez me va gustando un poco más. Aunque quiero todo y lo quiero ya, es lo nuevo de Manel, el grupazo del siglo, uno de los que definitivamente cambió mi vida. Y eso, como bien comprenderéis, es mucho más que suficiente.

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