La canción de las 18:01. Ando tarde, pero ando y con el ventarrón reinante se hacía hasta complicado. Celebro el Carnaval como celebro casi todo, con música de la buena. Me disfrazo de Colón y de Cortés y, por este orden, descubro y colonizo. La música de Juvenilia llegó hasta a mí a través de la infinita red cibernética y para mí se queda. Generoso que me creo, de su aún mínima producción regalo “Solaris”. Y me quedo, por este orden, ancho y largo.

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