La canción de las 22:08. Me invita la fresca noche del domingo al melancólico recuerdo. Agradecido que soy, busco en la memoria del ayer música para arropar almas y pausar espíritus. Allí, en el rincón de la preclara belleza, encuentro a la norteamericana Connie Dover tantos años después. Canta en latín, aviso. Y no quiero traidores. Buenas noches.

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