La canción de las 12:19. Todos los caminos me conducen a Rafael Berrio. Al principio, no podía ver bien la señal que hacia allá indicaba. Estaba bastante borrosa. La dirección era San Sebastián. Gustoso, cómo no si regresaba al paraíso, emprendí el musical viaje. El recorrido, al son de este glorioso “Los ayeres muertos”, se hizo, sin embargo, más ligero de lo previsto. Al final, llegué. Y disfruté como solo lo hacen quienes lo hacen sin mesura ni linde. “Todo lo he visto, de todo me acuerdo”.

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