La canción de las 18:23. Muchos días después, con año nuevo incluso de por medio, regreso a la conocida y felicísima sensación. En algún lugar, las más de las veces inesperado, surge la primera pista para descubrir lo desconocido. Un par de consultas cibernéticas, oídos abiertos como aquel primer día que lo hice y llega la sorpresa en forma de singular encuentro. Esta es canaria de Fuerteventura y atiende por el apellido de Fajardo. Si no fuera porque las sensaciones que me provoca esta “Batalla vencida” son absolutamente plurales, diría que es un tipo singular. Mejor lo escribo en vez de decirlo.
“Derrotado el miedo cruel / solo queda amarnos / repensando en qué vamos a hacer / para no colapsarnos / marca el paso pero del revés / hacia un nuevo día / fija el rumbo que está por hacer / o mata esta deriva / y el dolor / y el dolor / y el dolor …”.

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