La canción de las 13:01. No me sucede lo mismo en todos los casos, ni mucho menos, pero a mí me sonaba mejor el antiguo Cestona que el euskaldún Zestoa. Será que lo asocio a la plaza de médico rural que allí ocupó Pío Baroja. Caprichos de mi enciclopédica memoria. De allí, de Zestoa, en la mitad de ese paraíso de monte a tiro de piedra del bravísimo mar, son cinco chavalotes que hacen música encantadora. Siguiendo la estela del imparable ritmo electrónico que se impone en la escena independiente vasca, a estos modernos zombis rurales no hay que perderles la pista. Aunque se despierten por las noches y den un poco de miedo. Bailad, bailad con ellos, malditos.

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