La canción de las 23:02. Llego tarde, pero lo hago con música para tapar el frío y desear buenas noches. Cual mantita, la guitarra del francés René Aubry da calor del bueno. No de ese de las atosigantes calefacciones centrales sino de ese otro, el del roce de pie y de piel. Más, si cabe, en este “Salento” que vuelvo ahora a escuchar después de tantísimos años. Con la edad perdió lo justo, si es que lo justo equivale a nada. Aubry, ya digo, es galo. Razón de más para buscar en él lo que más necesitamos.

Anuncios