La canción de las 12:34. Compruebo que en los últimos días recibo algunas visitas cibernéticas desde mi querida Argentina. Puedo imaginar a periodistas de raza consultando las nuevas adquisiciones musicales. Si no fuera exactamente así, que todo es posible, solo la idea ya me conforta sobremanera. No es que me haya propuesto seguir con el reino animal, tras Monos y Mona, sino más bien rendir homenaje a la música de allá y al mejor de las animales que en los últimos tiempos, mágicos, conozco. Así llego a Nacho y a sus caracoles y a estas “Escuadras”. Y me vale.

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