La canción de las 10:58. No tengo coche, mas, a veces, me llevan en uno pequeñito. Encantadora sensación también la de moverse escuchando la única radio que se puede escuchar. También esa otra de suspender la conversación para preguntar ¿Y estos quiénes son? Y esperar a que al final de la canción, la amable locutora, repita el nombre. Eso mismo me sucedió ayer, poco más de las ocho ya de la noche, con estos chicos ampurdaneses. Joan y Aleix se hacen llamar Cala Vento y, por ahora, no les conoce casi nadie. Unos poco y otros tanto.

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