La canción de las 13:01. Aún impresionado con el conciertazo de Anaut ayer, a solo media horita larga de mi casa, me decido a buscar más música de esa buena, bonita e incluso barata. Y la encuentro ahora en Jerez, con los fabulosos Smiling Bulldogs, otro grupo de esos que en directo debían ser monumentales porque sus canciones ya dejan traslucir el verdadero talento del músico de categoría sideral. Y digo debían, y escribo bien, porque también a esto he llegado tarde. Busco información sobre ellos y me cuentan que lo acaban de dejar después de diez años. Y solo puedo pensar en esos otros que siguen y siguen y que llenan pabellones con casi nada que decirme. Injusticias de la vida, compañeros.

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