La canción de las 11:11. No, no hablaré aquí de mi género preferido, que no es ni el rock, ni el soul, ni siquiera el blues, sino el femenino. No hace aún un mes de aquella sabatina mañana en Miranda de Ebro que pasé saltando al infatigable ritmo de Mujeres. Ninguna chica sobre el escenario, solo cuatro maromos barceloneses que parecían sacados de un garaje conocido por sus impagables guateques nocturnos. Si Los Bravos se juntaran con los Sonics, ay si se juntaran, saldría algo parecido.

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