La canción de las 12:40. Sin exagerar, llevo 40 años viendo baloncesto. Exagerando, los 42 que bellamente me contemplan. Creo que nunca jamás vi algo como lo de ayer. De que Gasol es dios nunca tuve dudas. De que jamás podré olvidar lo felicísimo que me ha hecho tantas veces, tampoco. Ejemplo de deportista y de persona. De sencillez, de educación, de responsabilidad, de valor sin límites. Me quedo sin palabras para describir al mejor jugador de baloncesto que nunca jamás dará este país, llámese como se llame. Buceando, poco, no os creáis, encuentro este antiguo tributo que el rapero NACH dedicó al gigante de Sant Boi. Y me viene como esos anillos que ganó… al dedo. Gloria eterna para el más grande.

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