La canción de las 12:04. Por fin puedo sentarme a escuchar con detenimiento el último disco de Danny & The Champions of the World. Me insistía mi hermano el pequeño y, como sucede de cuando en vez, los resultados finales han superado claramente a las expectativas creadas. Danny George Wilson ha debido de escuchar los discos de Van Morrison desde bien pequeñito. Más o menos, como mi hermano el menor y yo. Pero, hete aquí, que a él le sobra el talento para poner en práctica todas las enseñanzas del león de Belfast y convertirse, junto a sus secuaces, en un auténtico campeón del mundo de la música bien hecha.


The 12:04 song. At last I can sit and listen carefully the latest album of Danny & The Champions of the World. My little brother insisted and, as it happens from time to time, the final results have clearly exceeded those expectations. Danny George Wilson must have been listening to Van Morrison´s records since child. More or less, as my youngest brother and me. But, lo and behold, that he has plenty of talent to implement all the teachings of the Lion Belfast and to become, along with his henchmen, a true champion of the world of well done music.

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