La canción de las 12:49. Mientras yo veía a las chicas del Amor de Dios, los profesores de mi colegio, público y fantástico, justo enfrente, me enseñaron Matemáticas, Lengua, Historia y Geografía. En casa, a la vez, me educaban como buenamente podían. Los padres de ahora exigen educación en vez de enseñanza: error general básico. Algo similar le debió suceder al vigués Samuel Leví, que ha hecho un muy buen disco junto a sus inseparables Niños Perdidos. Él canta a las chicas del Amor de Dios. De haber sabido, yo también lo habría hecho.

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