La canción de las 11:38. Y cuando aquello ya no podía ser más perfecto, sonó esto. Y, para qué os voy a mentir, es muy posible que fuera inmensamente feliz. Cuca Roseta, la guinda al pastel o la plenitud de la edad del pavo. El fado, la música, Portugal, el mar. No hay más. Os lo digo yo.

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