La canción de las 12:28. Veo poco la tele. Solo el Tour. Cuando la pongo a otra hora que no sea la de la vibrante siesta ciclista, veo a ridículos políticos haciendo lo que mejor saben hacer: el ridículo. Algunos de ellos, no todos, catalanes. Y pienso en la suerte que tengo de desconocer aún la mayor parte de la música que allí se hace. Solo hay una cosa mejor que desconocer. Descubrir. Hoy me tocan estos fantásticos Fred i Son; en castellano, Frío y Sueño. En este momento solo siento una de esas dos cosas. Tendré que esperar al Tour.

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