La canción de las 11:48. Por los inescrutables camino del profundo talento, dábame yo un paseo esta mismísima mañana cuando de bruces encontreme con Patricia Lázaro. Andaba ella cantando, guitarra en mano, sola ante ningún peligro, diciéndole a su madre que quiere ser artista. Si por artista entendemos aquel que hace arte, lleguemos a la convención de que ella lo es. Y firmemos esta convención y pongámosla en práctica, no como todas las demás.

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