La canción de las 11:52. Me pasa cada año. Mientras dormito viendo el impagable Tour anoto lugares que después nunca visito. Castillos, memoriales bélicos, cuestas despampanantes, carreteras adoquinadas, imposibles diques junto al mar desatado… siempre igual. De nuevo me sucedió días atrás. La mal llamada ronda gala pasó por Bélgica y quise ir, mas no iré. Si yo no voy, que vengan ellos, pensé. Y desde allí, flamencos o valones vete tú a saber, llegan hoy a mi casa estos chavalotes belgas. No suenan nada mal. En modestísimo homenaje también a aquellos que se meten en el soberano lío que supone traerlos, hoy, con todos vosotros, The Herfsts.

The 11:52 song. It happens to me every year. While I doze watching the priceless Tour I write down places never visited. Castles, war memorials, stunning slopes, paved roads, dykes seaside impossible unleashed … always the same. Again it happened days ago. The wrongly-called French Tour passed through Belgium and I wanted to go, but I will not go. If I do not go, they will come, I thought. And from there, Flemish or Walloons, who knows, today these Belgian lads will come to my house. They do not sound bad at all. As a modest tribute also to those who get into the sovereign mess to bring them, today with you all, The Herfsts.

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